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TOTO
Era una mañana muy calurosa de finales de Abril, excesivamente calurosa para ser primavera, pero así sucede a veces cuando uno vive en Piedras Negras. Estaba tomando un café, viendo por la ventana, cuando vi venir por a calle a una criatura pequeñita y flaca, iba a toda prisa, corriendo con la lenguita de fuera bajo el intenso sol. Cual sería mi sorpresa al verlo entrar por entre las rejas a mi patio. Salí a buscarlo y lo encontré asustado y hecho bolita abajo de unas porta macetas. "¡Raúl! -- Le grité a mi esposo, "¡Mi regalo de cumpleaños! ¡Llegó, llegó solito!!". Yo estaba por cumplir años y le había pedido a Raúl un perrito de regalo, pero él había dicho que no, alegando que acababamos de casarnos y de cambiar de casa y que teníamos mucho trabajo. "¡Es un perrito!!"-- Le dije, y procedimos a sacarlo de entre las plantas donde estaba escondido. Toto, que así decidimos llamarlo después, era un cachorrito de aproximadamente dos meses, flaco, con el pelo duro y parado, de color crema,con sarna y lleno de pulgas, tenía mucha sed y hambre y estaba casi insolado. Ahora en retrospectiva tengo que admitir que en ese estado no era muy agraciado que digamos, pero yo lo ví, hermoso. Lo alimentamos y bañamos, pero Raúl me dijo que no me hiciera muchas ilusiones porque tal vez estaba perdido y lo tendríamos que devolver a sus dueños (yo secretamente sabía que nunca lo devolveria a quienes lo descuidaron tanto). Así fué. Al siguiente dia, cuando yo estaba jugando con Totito en el patio llegó un jovencito a decirme que el perrito era suyo. Le dije que por favor me lo regalara, que lo iba a cuidar muy bien, que yo lo quería, que por favor, por favor... Yo creo que lo conmoví de alguna manera porque me dijo que si, que me lo regalaba y me platicó que Totito era uno de 8 perritos, que 5 habían muerto y que quedaban 3 (poco después me enteré que los otros dos hermanitos murieron tambien). Eramos muy felices Toto y yo, por fin uno de el otro, sin saber que aún nos quedaba otra batalla que ganar. Al siguiente dia Toto enfermó gravemente, parvovirus. Mi esposo y yo lo cuidamos toda la noche, esperando que abriera el veterinario al siguiente dia, yo pensé que no iba a aguantar, que se nos iba a ir antes que amaneciera. Pero Totito tenía otra idea... pasó internado en la Clinica de el Dr.Valdes 7 dias, pero se salvó. Hoy en día es un perrito muy querido por todos, tiene dos años, es agil y fuerte. El perrito mas inteligente de todo el mundo, siempre aprendiendo cosas nuevas, da la patita, se sienta, se acuesta, se para en dos patitas, sabe pedir comida con su patita, hace mil y una gracias y mi esposo y yo lo adoramos. Cuando me llaman personas para adoptar a mascotas de el albergue, siempre hay algunas que me dicen que no estan dispuestas a adoptar a perritos que no sean de raza... "¿Que razas tienen?" Me preguntan, como si fueramos tienda de mascotas. "Ando buscando un schnauzer.. ah, pero tiene que ser cachorrito", "Solo me interesa adoptar si son puros", Como si la nobleza viniera envuelta en papeles de pedigree. "No quiero un perrito corriente, de esos hay en la calle", Me dicen los muy tontos, sin saber lo feliz que nos ha hecho nuestro perrito sin papeles. A ellos les digo que somos una sociedad protectora de animales, no un lugar para conseguir un perro de raza gratis, que las personas que acuden a nosotros lo hacen por salvar una vida, no por ahorrarse dinero. Les digo que deberian de ver a mi Toto, que llegó solito, triste, huyendo de Dios sabe qué, y que se convirtió en la alegria de nuestro hogar.
Muchas veces pasamos de largo, juzgando a todo por su apariencia, sin dedicarle una segunda mirada a lo que podría convertirse en la luz de nuestras vidas.
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